Y no puedes imaginarte lo vulnerable que eres, y solo eres el recuerdo de esta foto... nunca imaginastes que serías tú.

lunes, 15 de marzo de 2010

sábado, 6 de marzo de 2010


Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana. Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos. Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme.

Oliverio Girondo

martes, 2 de marzo de 2010




De pronto vuelvo
a la noche
con mis zapatos de agua.

(…)

Pero séque de pronto
me vuelvo inaccesible
y vuelvo a ser silencio
y llama oscura,donde mi barco
se escapa de tu orilla.

Mía Gallegos

miércoles, 20 de enero de 2010

jueves, 7 de enero de 2010

Una sola vida para gastar. Una sola vida para embarrarnos el cuerpo, estornudar envidias y mirarnos a los ojos. Una sola vida para hinchar la panza de frases empalagosas y miradas ácidas. Una sola vida para comernos a los otros, para abrazarlos hasta romperles las costillas y hacerlos sangrar de ternura. Una sola vida para los amores prohibidos, de ojos de gato y uñas afiladísimas que se nos clavan en los ojos. Amores de noche, de trampa, de colores fuertes. Una sola vida para mentir y esconder, para romper espejos y paredes. Una sola vida para pronunciar mundos imposibles y escribir castillos de cartón que se derrumban con el ruido de la risa de los que no creen en nada. Millones.

Una sola vida para temblar de ganas y tener miedo del otro.

Josefina Infante

sábado, 2 de enero de 2010



Ni el amor, ni los encuentros verdaderos, ni siquiera los profundos desencuentros, son obra de las casualidades, sino que nos están misteriosamente reservados.
¡Cuántas veces en la vida me ha sorprendido cómo, entre las multitudes de personas que existen en el mundo, nos cruzamos con aquellas que, de alguna manera, poseían las tablas de nuestro destino, como si hubiéramos pertenecido a una misma organización secreta, o a los capítulos de un mismo libro!
Nunca supe si se los reconoce porque ya se los buscaba, o se los busca porque ya bordeaban los aledaños de nuestro destino.

Ernesto Sábato

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