Y no puedes imaginarte lo vulnerable que eres, y solo eres el recuerdo de esta foto... nunca imaginastes que serías tú.

jueves, 28 de julio de 2011



[...]


Este tipo de azar incuestionable

que mueve las velas de los barcos

y las barbas encrespadas

es lo que nos convierte

en dos: entiéndase sin mitades ni unidades sucedidas.

Dos que por pura y simple coincidencia nunca se encontraron.



( Rosario Pérez Cabañas ).

martes, 12 de julio de 2011








Solitaria[mente]

domingo, 10 de julio de 2011



En mi desesperación más absoluta, siempre encuentro el consuelo en tí. corazón.




(Mentalcólico.)

lunes, 6 de junio de 2011




Y aquí estoy sentado, pensando en todo, en todo lo que no hice hoy, en lo que no haré mañana, y pienso en tí,

y acabo aquí sentado solo, sin nada que hacer, que pensar, que estar, que estar sentado en esta silla a oscuras pensandote,

y vuelvo a caer en el aburrimiento,

y luego me acuerdo que nunca volverás,

pero yo te sigo esperando,

y mientrás te espero

me aburro de la vida.

martes, 22 de marzo de 2011


Dejo sus sentimientos guardados en una caja y se prometió que nunca volvería a sacarlos, pero un día la caja se rompió, y todos esos sentimientos se cayeron y se hicieron pedazos, asi fue como comenzo todo.

lunes, 28 de febrero de 2011


Y, para matar el tiempo, mientras aguardo la muerte, fumo finos cigarrillos ante la nariz de los dioses.
Jules Laforgue

sábado, 26 de febrero de 2011

Dios sabe por qué me comporté así. Entonces me inventé incontables razones, pero, en último término, probablemente todo se reducía a la desesperación. Estaba desesperado, y, frente a tanto cataclismo, me parecía necesaria algún tipo de acción drástica. Deseaba escupirle al mundo, hacer algo lo más extravagante posible. Con todo el fervor y el idealismo de un joven que ha pensado demasiado y ha leído demasiados libros, decidí que lo mejor era no hacer nada: mi acción consistiría en una negativa militante a realizar ninguna acción. Esto era nihilismo elevado al nivel de una proposición estética. Convertiría mi vida en una obra de arte, sacrificándome en aras de tan exquisitas paradojas que cada respiración me enseñaría a saborear mi propia condena. Las señales apuntaban a un eclipse total, y aunque buscaba a tientas otra lectura, la imagen de esa oscuridad me iba atrayendo gradualmente, me seducía por la simplicidad de su diseño. No haría nada por impedir que ocurriera lo inevitable, pero tampoco correría a su encuentro. Si por ahora la vida podía continuar como siempre había sido, tanto mejor. Tendría paciencia, aguantaría firme. Simplemente, sabía lo que me esperaba, y tanto me daba que sucediera hoy o mañana, porque sucedería de todas formas. Eclipse total. El animal había sido sacrificado; sus entrañas descifradas. La luna ocultaría el sol y, en ese momento, yo me desvanecería.

Paul Auster.

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